MARCOS, la otra cara de Cuzco, la otra historia del Perú.

marcosEsta noche una de mis últimas en Cuzco caminábamos por la calles de San Blas y hablábamos de lo bonita que es esa ciudad, de lo que había cambiado,  la veíamos más ordenada, más segura,  más limpia… resultaba un verdadero placer recorrer las callecitas llenas de historia por donde se mire.

Antes de entrar a último  bar fuimos a dar una vuelta por la plaza, era  tarde y había bastante ambiente aún… de pronto un niño trabajador  con su cajita de cartón con caramelos y cigarros vino a sentarse en nuestra banca, con sus inocentes nueve años nos contaba que trabajaba todas las noches  hasta la una de la madrugada,  y más tarde ya no porque ya no había carro para regresar  su pueblo, que venía de Poroy, (nos contó la historia del nombre de su pueblo),  nos contó que vendía más que su mamá que estaba en una esquina, que iba al colegio cada día, se sacaba buenas notas menos en deporte porque no le gusta el fútbol, que después del colegio iba al programa Colibrí y que algunas veces de ahí los llevaban a los Salesianos a jugar, que los sábados se quedaba hasta las cuatro de la mañana y que vendía mucho y que ya el domingo sólo dormía cuatro horitas…que una vez se hizo ochenta soles vendiendo.

Cuando le preguntamos por sus sueños no supo que decir, le preguntamos que le gustaría tener, lo pensó mucho y dijo “una patineta tal vez”, y luego dijo “pero mi mamá no quiere porque dice que tengo que ahorrar para la universidad y  cambió de tema,  sonrió y nos contó que una vez una señora blanca le había regalado una “cajita feliz” de esas que venden ahí en las hamburguesas y que le encantaba jugar con los muñequitos de la cajita feliz…

Nunca se quejó, ni nos pidió que le compráramos algo, hablaba de su vida con mucha naturalidad… de pronto nos habló de los “monos” esos señores malos que no dejan trabajar, que les quitan la mercadería, “uno tiene que correr y esconderse”, decía. De pronto aparecieron los “monos” y le quitaron la mercadería a una señora que vendía artesanía,  y el niño dijo “por eso les dicen los monos porque quitan las cosas”,  los “monos”  eran los policías municipales poniendo orden en el centro de Cuzco.

marcos2Vino otro niño corriendo y entre juegos escondieron sus cajitas y la cubrieron con mi bolso y decía “cuando sea presidente los voy  botar a todos porque no dejan trabajar” ahí estaban los dos entre juegos escondiéndose y enfrentando una dura realidad, realidad que la vivirán cada noche.

Con sus cortos nueve años Marcos nos enseñó la  otra cara del Cuzco, Marcos nos contó la otra historia del Perú, esa historia que la estamos viviendo y que muchas veces nos la queremos ver…  Con sus nueve años Marcos esta construyendo la historia nuestro país,  él empuja cada día y cada noche y él sólo quiere que los “monos” lo dejen trabajar.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s